El contrabando se ha convertido en un problema transfronterizo

ANÁLISIS. Un estudio realizado en cinco países de Latinoamérica demuestra que el contrabando dejó de ser un problema individual y se ha convertido en un flagelo transfronterizo que tiene relación con el crimen organizado, como el narcotráfico.

El contrabando dejó de ser un problema que afecte a un solo país para convertirse en una preocupación transfronteriza que tiene relación con el crimen organizado internacional, donde incluyen el narcotráfico, lavado de dinero y hasta la trata de personas, según estudios internacionales.

A nivel Latinoamérica, Bolivia ocupa el puesto 22 del ranking realizado por la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado y cuenta con un crecimiento acelerado de este problema.

Según estudios realizados por expertos de cinco países de la región, Bolivia es un paso casi obligatorio de varias rutas del contrabando en la región y del crimen organizado. Hay evidencia concreta del nivel de organización de las bandas criminales que se dedican al contrabando, pues tienen armas de fuego para protegerse, usan distintas estrategias para lavar dinero y corromper a funcionarios públicos. Las organizaciones de contrabandistas no solo replican modelos de otras actividades ilícitas, como el tráfico de drogas, armas y trata de personas, sino que las combinan.

Al analizar las características y forma de operar de estas actividades ilegales, sus áreas de acción y su estructura organizativa, se comprueba que el contrabando corresponde a una actividad delictual del Crimen Organizado, reza el mismo estudio.

Al respecto, el chileno Carlos Gajardo, exfiscal experto en delitos económicos, informáticos, lavado de activos y corrupción, indicó que el contrabando de cigarrillos es un indicador que sirve para asimilar el crecimiento acelerado del ilícito en los últimos años. 

El ingreso ilegal de ese producto en Chile no se desincentiva, sino que se fomenta, ya que comparado con otros delitos igualmente rentables, el sistema judicial y policial presenta bajo riesgo y bajos costos para perseguirlo.

Gajardo añadió que un elemento que también puede haber facilitado el incremento de este delito en los últimos cinco años es la inmigración sobre todo de venezolanos en la región. “Esto ha hecho que las fronteras sean mucho más porosas, más activas y con mucho menos control; y que buscar una solución entre los países haya resultado complejo”, reflexionó.