EXMANDATARIA. Jeanine Áñez en una de sus audiencias virtuales.

HRW comparte la preocupación de la ONU sobre el juicio a Áñez

OBSERVACIÓN. La Misión advirtió que las observaciones se realizaron con base en los estándares internacionales y Tratados de Derechos Humanos firmados por Bolivia. La exmandataria acusó a la justicia boliviana porque le negó un juez natural, el derecho a defenderme en libertad, a estar presente en su propio juicio, entre otros.

EXMANDATARIA. Jeanine Áñez en una de sus audiencias virtuales.

Cesar Muñoz, investigador sénior para las Américas de Human Rights Watch, se adhirió al informe de la Misión Técnica de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) que refleja observaciones al debido proceso en el juicio del Estado boliviano contra la exmandataria interina, Jeanine Áñez.

“La OACNUDH ha realizado una labor muy importante al acompañar como observadores independientes el proceso judicial contra la expresidenta interina Jeanine Áñez. Compartimos sus preocupaciones sobre cómo se condujo el proceso”, indicó Muñoz a través de su cuenta en la red social Twitter.

El reporte de la ONU observa que: el tipo penal de «incumplimiento de deberes», señala que es “incompatible con el principio de legalidad”, además de ser “excesivamente amplio y ambiguo”; el uso excesivo de la detención preventiva y una “acumulación de detenciones preventivas por los mismos hechos bajo diferentes delitos”, esta medida, de acuerdo al derecho internacional, tiene un carácter excepcional en su uso; el acceso del público y de los medios de comunicación violentan el principio de publicidad y se afectó el principio de inmediación, en relación al contacto directo del juez con los sujetos del proceso. “La restricción a la presencialidad física de personas acusadas en su propio juicio exige condiciones más estrictas con vistas a garantizar plenamente sus derechos”; los juicios en “ausencia” o en “rebeldía” deben evitarse por el impacto que puede tener en las personas acusadas que tienen derecho a la defensa; la decisión del Tribunal de Sentencia de no exigir la comparecencia de testigos afectó a todas las partes en sus derechos procesales; y la participación de numerosas partes acusadoras, entre las que se encontraba la Fiscalía, la Procuraduría General del Estado, el Ministerio de Gobierno y un senador “afectó el equilibrio procesal”.

La exmandataria acusó a la justicia boliviana porque le negó un juez natural, el derecho a defenderme en libertad, a estar presente en su propio juicio, a que declaren los que abandonaron el poder, a garantizar igualdad de partes (4 carteras de Estado contra 1 presa política) y a sus pruebas de descargo. “Me negaron todo”, resaltó Áñez.

La Misión advirtió que las observaciones se realizaron con el objetivo de verificar las garantías del derecho al debido proceso y en la transparencia de los procedimientos judiciales, con base en los estándares internacionales y Tratados de Derechos Humanos firmados por Bolivia.

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Fuente ANF/El Mundo
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