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La depresión se delata por cambios en la funcionalidad

Los episodios de tristeza intensa tras alguna experiencia dolorosa, a veces suelen ser confundidos con síntomas de depresión que, aunque pueden ser similares, no son lo mismo y deben diferenciarse.

«Muchas veces hablamos de depresión de manera general, y lo asociamos con la tristeza, que es una emoción normal, algo que todas las personas pueden sentir», afirmó el doctor Marcos Reyes, director del programa de Psicología Clínica de la Universidad Albizu en exclusiva para la Revista Medicina y Salud Pública.

Sin embargo, hablar del trastorno de depresión mayor es hablar «de un trastorno del estado de ánimo con el que la persona empieza a presentar unos síntomas específicos que duran más de dos semanas, así que hay una frecuencia e intensidad marcada en esos síntomas».

El porcentaje de población mundial con depresión ha ido aumentando exponencialmente en la última década. Actualmente, y según cifras de la Organización Mundial de la Salud, cerca de 280 millones de personas en el mundo son diagnosticadas con esta condición.

En Puerto Rico, por otro lado, el 65% de la población que recibe servicios de salud mental padece depresión, según datos de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico.

AFECTACIÓN EN LA FUNCIONALIDAD

Una de las principales características de los síntomas de la depresión, es la disminución en la funcionalidad de quienes la padecen.

“Esos síntomas pueden incluir tristeza, pérdida de interés por hacer las cosas. Quizás a la persona le gustaba compartir, salir a hacer algunas actividades, y de repente empieza a dejar de hacer esa actividad. También puede presentar cambios en el apetito, cambios en los patrones de sueño, a veces pudiera experimentar ideas de muerte o de suicidio y, sobretodo, bien importante vamos a ver en la persona, cuando este trastorno está presente, una perdida en su funcionalidad en su diario vivir”.

Por ello, es importante prestar atención a cualquier cambio que pudiéramos presentar, o que se identifique en una tercera persona.

“A veces no son muy notables al comienzo”, señala. “Quizás vemos que en esa persona no era típico ausentarse del trabajo, y empezamos a ver patrones de retraimiento y aislamiento”.

En el caso de los niños, también puede manifestarse como el desinterés de asistir a clases o un bajo rendimiento académico, que son la evidencia de un cambio importante en la funcionalidad de ese menor.

ESTIGMAS FRENTE A LAS ENFERMEDADES MENTALES

El diagnóstico de enfermedades como la depresión y la ansiedad no solo genera rechazo por el desconocimiento hacia la enfermedad, sino de por sí, hacia el tratamiento. Esto a la larga, deriva en la poca búsqueda de ayuda por parte de los pacientes hacia alternativas profesionales que les permita recuperar la calidad de vida que mantenían antes de la aparición de los síntomas.

“Muchas veces hablamos de lo que es de manera general y ponemos etiquetas sobre lo que es la depresión, la búsqueda de ayuda, de tratamientos de salud mental, de servicios psicológicos y psiquiátricos”, aseveró. “Las ayudas están presentes, los tratamientos que existen tanto psicológicos como psicoterapia y tratamiento farmacológico siguen demostrando que son muy efectivos”.

Además, es importante aclarar que esta ayuda psicológica no requiere necesariamente de la presencia de los síntomas para actuar, pues el especialista recalca que la búsqueda preventiva es esencial para mantener la funcionalidad de los pacientes.

“No necesariamente tenemos que tener todos los síntomas o vernos dentro de una situación más marcada de lo que sería un trastorno de depresión mayor, sino que podemos ir tocando la puerta de ese profesional para hablar sobre esa tristeza que está sintiendo que no es típica”, concluyó.

Source Revista Medicina y Salud Pública