Las mujeres del Norte Paceño producen respetando el bosque

SOSTENIBILIDAD.- Después de la sequía e incendio de 2023, las mujeres de la Central 16 de Julio desarrollan métodos de producción sostenible que no implica desmontar,  y permite cuidar  los ojos de agua y arroyos.

Ante el plan del Gobierno de convertir al norte de La Paz en una nueva zona agroindustrial similar a Santa Cruz con proyectos de monocultivo mecanizado, 21 mujeres de la Central 16 de Julio y sus familias han optado por una alternativa sostenible. Estas mujeres están aprendiendo a trabajar la tierra en armonía con el medio ambiente mediante la implementación de sistemas agroforestales manteniendo la cobertura boscosa.

LA LUCHA CONTRA LA DEGRADACIÓN

“A medida que va pasando el tiempo hemos visto que nos ha afectado la sequía y la erosión. Una manera de evitar esto son los sistemas agroforestales. Podemos ver cómo diversas plantas pueden ayudar a que la tierra no se erosione fácilmente y cómo podemos hacer crecer a otros sembradíos para que no sufran el cambio climático. Sabemos que este proyecto no es a corto tiempo. Por lo menos a 10 años se tiene que mantener, pero a medida que va creciendo, vamos aprovechando todos los espacios”, comenta Alicia Huanca, una de las líderes de familia que lleva adelante esta iniciativa.

Esta iniciativa busca armonizar la producción agrícola con la conservación del entorno natural. En lugar de talar bosques para establecer cultivos, los SAFs integran árboles, frutales, hortalizas y pastizales en un mismo espacio, replicando la dinámica del bosque nativo.

APRENDIZAJE Y ADAPTACIÓN

“Hemos aprendido a manejar plantas de cítricos en la parcela, a manejar el chaco sin quemas y cómo con las hojarascas se puede abonar a la misma tierra. Es una forma de tener al medio ambiente protegido”, comenta Lola Capiona, otra de las beneficiarias del proyecto.

La mayoría de las parcelas están alejadas del centro urbano de Tumupasa. Por ello, las encargadas de sus sembradíos deben trasladarse diariamente para monitorear la adaptación de nuevos plantines, cubrir el requerimiento de agua y controlar plagas o enfermedades. Además, realizan tareas de desyerbe o poda, acciones que requieren mucha dedicación.

IMPACTO Y SOSTENIBILIDAD

El trabajo de las mujeres del norte paceño representa un respiro para el medio ambiente. Un SAF se estructura en múltiples estratos: el más alto con especies forestales, un estrato intermedio de frutales y cítricos, y un nivel inferior de hortalizas y cultivos anuales. Esta distribución responde a las necesidades de luz de cada especie y favorece la protección mutua.

“Con estas parcelas, en un pequeño espacio puedes tener variedad de productos, desde frutas, hortalizas, productos maderables y otros. Sirve para nuestra alimentación y la venta. En mi terreno tengo cítricos, diversos plantines que nos han proporcionado. A los bordes he puesto maderables y en los lugares que todavía había espacio, copoazú y chocolate. Tratamos siempre de cuidar el medio ambiente. Hemos aprendido la importancia de reforestar”, afirma Judith Villca.

CONTEXTO GLOBAL Y LOCAL

Según datos de ONU-Medio Ambiente, en el mundo, al menos 2.000 millones de personas dependen de la agricultura para su subsistencia. Sin embargo, los sistemas alimentarios actuales son insostenibles y son una de las principales causas de la degradación del suelo. Esta problemática es el foco del Día Mundial del Medio Ambiente 2024, que se centra en cómo acabar con la degradación de la tierra y restaurar los paisajes degradados.

Después de la sequía e incendio de 2023, las mujeres de la Central 16 de Julio reflexionaron sobre sus métodos de cultivo y optaron por esta forma de producción que no implica desmontar todo, cuidando así los ojos de agua y arroyos. “Yo, en lo personal, voy a ampliar mi parcela poco a poco”, remarca Villca.